¡Subcampeona panamericana!

Con satisfacción me despido del Campeonato Panamericano Infantil Cochabamba 2019, donde logré conseguir el subcampeonato en la prueba de Florete y el noveno (9no) puesto en la Espada Femenino Precadete.

Quizás mis objetivo era revalidar los títulos alcanzados en la edición pasada, sin embargo considero que he tenido muy buen torneo, ya que logré cumplir con mi arma, al llegar a la final en la prueba de Florete, que fue para lo que verdaderamente me preparé y enfoqué, mientras que en la Espada logré integrar el grupo de las mejores diez tiradoras de América, a pesar de no ser mi especialidad.

Reconozco el nivel demostrado por todas mis compañeras y la dificultad que generó la altura para respirar, una situación que nos afectó a muchos tiradores.

Esta nueva experiencia panamericana, la inicié con la prueba de Florete Femenino Precadete, donde gané medalla de plata, después de una emocionante jornada en la que disputé la final frente a mi compañera de equipo, Mariana Soriano.

Durante las poules, conseguí ganar cuatro de los cinco asaltos que tuve, que me permitieron avanzar vía bye en el tablón de 32, mientras que en los cruces de las mejores 16, logré vencer 10-2 a Zair Fernández de Bolivia.

En el cuadro de ocho, me enfrenté a la chilena Simón Combatí, a quien también logré derrotar con parciales de 10-2, para acceder a las semifinales, instancia en la que conseguí mi séptima victoria y el pase a la final, al vencer 8-5 a la brasileña Sofía Brasil.

Para la final de la prueba, me tocó enfrentarme con mi compañera de equipo Mariana Soriano, con quien terminé perdiendo 9-3, y así me quedé con el subcampeonato y la medalla de plata.

El Campeonato Panamericano lo cerré con el evento de Espada Femenina Precadete, prueba que disfruté, y de la que me siento contenta y conforme con el resultado, ya que me ubiqué en el noveno puesto entre más de 20 tiradoras que participaron, a pesar de no ser mi arma.

De esta manera cumplo con una nueva y bonita experiencia panamericana, que me deja nuevos aprendizajes y de la que le agradezco a Dios por mantenerme saludable, a mi entrenador Jefferson Espinoza por sus enseñanzas, a mis compañeros del Club Aquiles en la persona de Diana Ortega Uezoga y los hermanos Bravo por su amistad, al Club Cultural Lima, y en especial a mi mamá Lourdes Plácido, por el esfuerzo que realiza para apoyarme y acompañarme a disfrutar de esta pasión.

A quienes de una u otra manera me han apoyado, muchas gracias.